Lifting Facial

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Una de las características de la sociedad actual es el culto a la propia imagen. Fruto de esa particularidad, la cirugía estética se posiciona como un valor en alza. Dentro de las cirugías más demandadas en el conjunto de intervenciones que conforman la cirugía estética está la cirugía facial. Y no es de extrañar dado que la cara es la principal carta de presentación de una persona, de sus emociones, de sus vivencias. El espejo del alma.

La cirugía facial comprende diversos tipos de tratamientos como pueden ser la cirugía de la nariz, de las orejas, de los párpados, del mentón, etc. Pero el tratamiento que destaca de entre todos ellos sin ningún género de duda es el lifting facial.

¿Qué es el lifting facial?

El lifting facial es un tipo de operación consistente en estirar la piel de la cara y del cuello.

El objetivo que se persigue, y se consigue, tras el sometimiento a un lifting es el de eliminar las arrugas y marcas de la piel de la cara

¿A quién va dirigido?

Toda persona que conserve la elasticidad de su piel y cuya intención sea la de querer eliminar sus arrugas, es un potencial aspirante a someterse a un lifting facial. El perfil del candidato ideal suele ser el de aquél que ha visto su piel afectada, cambiada o deteriorada por el paso del tiempo (la edad); por la acción de los rayos del sol (que estimula un envejecimiento prematuro de la piel); por cuestiones genéticas; o, simplemente, por ciertos hábitos de vida (como alimentación no saludable, tabaquismo, cambios bruscos de peso, niveles altos de estrés); cuyo rango de edad está comprendido entre los cuarenta y los sesenta años (como norma general), no habiendo distinciones significativas entre sexos.

¿En qué consiste?

En una primera fase previa a la operación propiamente dicha, el especialista analizará el tipo y estado de la piel del paciente, su estructura ósea y su estado de salud general con el fin de pasar por el quirófano con las máximas garantías. Esta intervención no estaría indicada en personas con tensión arterial alta ni con problemas de cicatrización o coagulación de la sangre.

En el siguiente paso se afronta la intervención en sí misma llevada a cabo en un quirófano y dependiendo de su complejidad, realizada bajo anestesia local o general, según el caso particular.

Durante la intervención el cirujano realizará las incisiones que sean precisas tras las orejas, frente o línea del cuero cabelludo, eliminará el exceso de tejido adiposo, tensará los músculos faciales, rellenará la piel de cara y cuello y colocará tubos de drenaje que darán salida a los coágulos de sangre. Una vez concluida la intervención se colocarán unos vendajes compresivos con la intención de evitar hinchazones y hematomas.

Postoperatorio

Al principio el paciente notará que la piel está adormilada y la cara algo hinchada o cambiada. De manera gradual estas molestias irán disipándose a lo largo de varias semanas hasta desaparecer por completo. Si el paciente sintiera dolores después de la cirugía, el especialista le administrará la medicación pertinente para aliviarlos.

Es importante que el paciente mantenga la cabeza alta y erguida con tal de evitar posibles coágulos e hinchazones no debiendo exponerse la zona afecta a la acción del sol, así como no realizar ejercicio recién operado.

Se retirarán los puntos de sutura y los drenajes una vez hayan cicatrizado las incisiones y nunca antes de lo que haya estimado el cirujano.

Resultados

Dado el alto porcentaje de éxito de esta intervención la misma está muy extendida. Aunque resulta evidente que el lifting facial no detiene el envejecimiento sí que mejora el aspecto del paciente de manera considerable. Por eso, es frecuente que muchos pacientes vuelvan a someterse a liftings menores, a medida que envejecen.