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Es muy común escuchar a diario hablar del botox pero, ¿realmente conocemos qué es esta sustancia y sus efectos en el cuerpo humano?

El botox, nombre común por el que nos referimos a la toxina botulínica, es una neurotoxina que genera fijación muscular progresiva. Cuando se aplica en Medicina Estética la dosis es tan baja que no tiene consecuencias negativas para el organismo, pero al ser considerado un tratamiento meticuloso basado en la relajación muscular progresiva, su uso está exclusivamente delimitado dentro del área médica y de las clínicas de estética profesionales.

Uno de los mayores logros que ha conseguido el botox como tal es la capacidad para eliminar arrugas faciales. Siendo la frente, entrecejo y patas de gallo, es decir, el tercio superior del rostro, las zonas más comunes a tratar por su propensión a desarrollar arrugas de expresión a lo largo de los años.

El funcionamiento del botox es simple, al inyectarlo en la zona que queremos tratar esta toxina afecta de forma directa a nivel de la unión neuromuscular. El botox impide la contracción muscular bloqueando la liberación de acetilcolina, que es el neurotransmisor encargado de producir la contracción muscular.

Debido a la compleja naturaleza del botox, es de vital importancia acudir sólo a clínicas con experiencia como Salus Medical Clinic, donde su equipo de profesionales médicos están capacitados para manipular el botox sin efectos secundarios, y garantizando en todo momento la seguridad de los pacientes que quieren corregir pequeñas imperfecciones en el rostro.

La aplicación del botox consiste en una intervención sencilla, siendo considerada como un tratamiento de medicina estética, que no requiere anestesia general ni hospitalización, pero si los conocimientos apropiados para llevarla a cabo con éxito por un centro médico estético autorizado como Salus Medical Clinic.

A nivel clínico, las aplicaciones beneficiosas del botox no sólo se usan en Medicina Estética, sino que también se utiliza para corregir patologías como el estrabismo, una patología oftalmológica cuya característica más conocida es la hiperactividad de los músculos encargados de mover el globo ocular.

Por tanto, los beneficios terapéuticos del botox se extienden desde las afecciones neurológicas hasta la medicina estética y sumando cada día nuevas aplicaciones a nivel general.